Esquirla/Diego Osorno

07:44:07 23-09-2009

Diego Enrique Osorno / Quadratín

SECCIÓN: Analistas



¿Quiénes son los mexicanos más polémicos de los últimos años? La revista Milenio Semanal cumplió 12 años la semana pasada. Tras un sondeo poco democrático, escogimos a los siguientes personajes como los más polémicos de cada año que ha pasado desde 1997 hasta la fecha. Estas son las breves semblanzas que preparé sobre ellos. Nota importante: Todas las recomendaciones y sugerencias para cambiar la lista, son bienvenidas. 1997 Cuauhtémoc Cárdenas El hijo del General Lázaro Cárdenas del Río, uno de los contados ex presidentes de México visto por la tribuna como intachable -aunque no necesariamente sea así- se convierte en el primer gobernante elegido de manera democrática en la Ciudad de México. Al mismo tiempo, “el Ingeniero” también es el político de izquierda que ocupa el puesto de elección más importante hasta ese momento. Para llegar al cargo, no tiene una contienda nada fácil. Sus adversarios son: Alfredo del Mazo por el PRI, y el fallecido Carlos Castillo Peraza, del PAN. Al inicio de su administración, con Rosario Robles como secretaria de su gobierno y Andrés Manuel López Obrador dirigiendo el PRD nacional, Cárdenas desata nuevas expectativas de llegar a Los Pinos y se convierte, por tercera ocasión, en el candidato presidencial perredista. 1998 Octavio Paz “Y sentí que la muerte era una flecha que no se sabe quién dispara” escribió Octavio Paz en El Pájaro. A las 10:35 de la noche del domingo 19 de abril de 1998, la flecha perdida se le apareció al Nóbel mexicano en su casa de la ciudad de México, donde convivía con cáncer y flebitis. Al día siguiente, como pocas veces sucede, la muerte de un poeta se convirtió en la noticia más importante de un país donde se dice, no en broma, que hay más poetas que lectores de poesía. En una carta con la que inició su despedida, a principios de los noventa, el poeta le dijo a Pere Gimferrer sus reflexiones sobre algunas escaramuzas con Carlos Fuentes. “Debo ahora enfrentarme al pequeño escándalo provocado por el ensayo de Enrique Krauze sobre (contra) Carlos Fuentes. Yo hubiera preferido no publicar ese texto en Vuelta. No pude. Lo siento de verdad. Tú me conoces y sabes que lo que digo es cierto. Y no hubiera querido publicar ese escrito apasionado, por dos motivos. El primero: la vieja y sincera amistad que me une (o unía, no sé) a Fuentes. Una amistad desde hace años resignada a sus intermitencias y a sus desapariciones súbitas seguidas por sus apariciones no menos súbitas. El segundo, porque soy enemigo de las querellas personalistas”. 1999 Gael García En este año Gael García dejó de ser aquel muchachito de Guadalajara que sostenía diálogos existenciales con un perro lanudo en “El Abuelo y yo”, telenovela transmitida a las 4 de la tarde, ese horario mágico en que Televisa sigue recetando producciones por el estilo. Amores Perros, película de Alejandro González Iñarritu estelarizada ese año por Gael, fue nominada al Óscar como mejor película extranjera, se convirtió en un éxito de la taquilla así como también, en el paradigma de lo que se llama “el nuevo cine mexicano”. Y si en el anterior cine de arrabal y ficheras, Alberto “El Caballo” Rojas era el ícono, Gael lo es de este nuevo. Después de ese año vendrían “Y tu mamá también”, “El crimen del Padre Amaro”, “Diarios de Motocicleta” y “La mala educación”, entre muchas otras, realizadas lo mismo por directores de culto como Jim Jarmusch, que otras filmadas en la lejana Islandia. 2000 Vicente Fox Aunque no es algo que sea válido dentro de la academia, algunos historiadores comienzan a devanear con que los historiadores del futuro verán a Ernesto Zedillo y no a Vicente Fox, como el hombre de la transición en México. Más allá de los cuestionamientos que aún provoca la todavía no muy lejana administración de Fox, en este año, el guanajuantense nieto de inmigrantes alemanes asentados en Estados Unidos, ejecutivo de la Coca- Cola, asiduo de las botas y eterno enamorado de Martha Sahagún, se convirtió en el hombre que “sacó al PRI de Los Pinos”, al ganar claramente los comicios de julio y asumir la presidencia en diciembre. El miércoles 17 de octubre de 2007, durante una entrevista con el periodista de Telemundo, Rubén González Luengas, la cual acabó a empellones, el ex presidente -que pide que le sigan diciendo presidente al estilo americano- aseguró que en su gobierno se había hecho un combate efectivo a la pobreza: “Cuando yo inicié mi mandato, sólo había 14 millones de teléfonos celulares, y cuando dejé el cargo había más de 70 millones de teléfonos celulares. Además, en 85% de los hogares hay una lavadora, y casi 99% tienen televisión”, reivindicó. 2001 Subcomandante Marcos Durito y el Viejo Antonio se quedaron ese año en algún lugar de la Selva Lacandona, y Marcos, el Subcomandante del EZLN que de joven daba conferencias para los rotarios de Tampico, salió a recorrer buena parte del país que lo volteó a ver -aunque solo viera un pasamontañas- en enero de 1994. Con una cobertura mediática tan aparatosa como la cobertura de seguridad hecha por los monos blancos cortesía del turismo revolucionario de Italia, el dirigente rebelde y otros comandantes indígenas emprendieron la Marcha de la Dignidad Indígena hacia la Ciudad de México. El apoyo civil a los derechos indios demandados fue innegable, sin embargo, la reforma legislativa nunca fue aprobada, sobre todo por los comandantes del PRD, quienes veían en las siglas del EZLN la amenaza de tener que repartir, o perder, el millonario presupuesto electoral asignado a “la izquierda”. Cinco años después, Marcos volvería a encabezar una gira por el país, bajo el nombre de La otra campaña. A diferencia de la marcha de 2001, la convocatoria fue irrisoria. No era difícil ver el por qué. Aquellos que antes se habían puesto el pasamontañas chiapaneco, ahora estaban seducidos por el Tsuru del licenciado López Obrador. Además, no era lo mismo pedir en 2001- en una onda hippie para algunos- el respeto a los derechos milenarios indígenas, que hablar en 2006, de apoyar el derrocamiento del sistema capitalista. 2002 Juan Diego Cuauhtlatoatzin “En este momento decisivo de la historia de México, cruzando ya el umbral del nuevo milenio, encomiendo a la valiosa intercesión de San Juan Diego los gozos y esperanzas, los temores y angustias del querido pueblo mexicano, que llevo tan adentro de mi corazón”, dijo Juan Pablo Segundo ese año, en la homilía de la Ceremonia de
Canonización de San Juan Diego Cuauhtlatoatzin, el 
31 de julio. En el lejano sábado 9 de diciembre de 1531, Juan Diego -o Cuahtlatóhuac- un indígena vendedor de petates en Tlatelolco, caminaba a misa, por los rumbos del cerro del Tepeyac, cuando, dicen “los estudios de canonización” que “oyó un canto que no era de esta tierra” y que venía de una señora, a quien Juan Diego saludó, sin saber inicialmente que se trataba de la Virgen de Guadalupe. Guillermo Schulenburg, antigo Abad de la Basílica de Guadalupe, tenía su propia opinión sobre estos suceso. “Juan Diego no existió, es un símbolo”, dijo públicamente, mucho antes de la canonización de 2002. -¿Cómo es posible que un símbolo haya sido beatificado?- se le cuestionó. -Esa beatificación no es el reconocimiento de la existencia física del indio en cuestión, sino un reconocimiento al culto. No es, propiamente hablando, una beatificación. -¿Puede convertirse en santo un símbolo?- Sin duda, no. 2003 Elba Esther Gordillo Además de dirigir al sindicato más numeroso de América Latina, era secretaria general del PRI, tenía acceso privilegiado a Los Pinos, y el secretario de Educación Pública, tan era su subordinado que cuando éste dejó el cargo, fue colocado por ella en uno y otro sitio. Ese año también, “la maestra”, quien se autodefine como “una mujer de poder”, se quedaría con la coordinación de la bancada del PRI en la Cámara de Diputados. “Hoy más que nunca vamos a gobernar desde el Congreso”, prometió en su primer día en el cargo. Desde esa posición, lo anunciaba de manera reiterada, buscaría sacar adelante las reformas del país. Sin embargo, una de éstas, la del IVA a medicinas y alimentos, terminó convirtiéndose en la coartada con la que Emilio Chuayffet y Roberto Madrazo, entre otros viejos lobos priistas, la derrocaran de la coordinación, y luego, la terminaran sacando del PRI. Y llevándola a que aún en su debacle fuera acumulando un mayor poder durante los siguientes años. 2004 Carlos Ahumada De ser conocido como un tramposo empresario del fútbol mexicano que mandaba poner cámaras de video en los vestidores del equipo visitante, o calentadores que incomodaran la temperatura durante la estancia de los jugadores rivales, Carlos Ahumada, pasó a ser uno de los grandes tramposos de la política nacional. Este mexicano nacido en Córdoba, Argentina en 1963, lo mismo se reunía con Carlos Salinas de Gortari que con Diego Fernández de Ceballos, en los momentos previos a la revelación, no solo de la corrupción existente en el PRD, sino también de un nuevo término nacional: el videoscándalo. A través del actual senador Federico Doring, Ahumada y compañía llevaron con Brozo, una grabación de René Bejarano, el ex secretario particular de Andrés Manuel López Obrador, guardándose dinero -y hasta las ligas- después de prometer ayuda a un empresario de la construcción, nada más y nada menos, que Carlos Ahumada. La tormenta política desatada ese año por el empresario que enamoró a Rosario Robles, parece que aún no acaba del todo. 2005 Andrés Manuel López Obrador En el momento de mayor crisis de una biografía política llena de crisis, Andrés Manuel López Obrador era uno de los aspirantes con mayores posibilidades para ganar las elecciones presidenciales en puerta. El 7 de abril de ese año. Un grupo de legisladores del PAN y PRI se convirtieron en parte clave de la popularidad que alcanzó el político de Macuspana, Tabasco, al desaforarlo como Jefe de Gobierno de la Ciudad de México, por el grave delito de haber construido sin permiso una pequeña calle para acceder a un hospital. Víctima -y victimizado- López Obrador encabezó ese año todas marchas posibles y todas las encuestas de opinión rumbo a la presidencia de la República, al grado de autodefinirse en su momento, como “un rayo de esperanza para México”. 2006 Felipe Calderón Tras remontar en la contienda interna panista y ganarle a Santiago Creel, “gallo” del presidente Vicente Fox, Felipe Calderón, ex secretario de Energía, ex coordinador parlamentario y ex líder nacional panista, quien nunca había ganado un cargo de gobierno en el poder ejecutivo, alcanzó la presidencia de la República. En campaña se dijo en contra de la despenalización del aborto, de la eutanasia, los métodos anticonceptivos y del matrimonio homosexual, en cambio, ofreció mantener la estabilidad económica del país y ser “el presidente del Empleo”. Con un país convulsionado socialmente en Oaxaca, Atenco y diversos puntos de la geografía minera, así como por una crisis post-electoral que amenazaba la ceremonia de su toma de protesta, Calderón -hijo de Luis Calderón Vega, panista de cepa- logró asumir el cargo y a los diez días de haberlo hecho lanzó un Operativo Militar en Michoacán que definió una política de gobierno, la de “la guerra contra el narco”. 2007 Carlos Slim Ese año, en sus famosas listas anuales, la revista Forbes incluyó por primera vez a un mexicano como el hombre más rico del mundo. El crecimiento de la fortuna de Carlos Slim era tan vertiginoso que en ese año, algunas revistas estadunidenses hablaban de una ganancia diaria, promedio de hasta 27 millones de dólares, apodándolo por ello, como “El Rey Midas”. Este empresario mexicano de ascendencia libanesa, quien en el año 2000 se asumió como priista, aunque apoyó a casi todos los candidatos presidenciales, lo mismo es amigo del expresidente socialista español, Felipe González, que de Carlos Monsivais o el científico Stephen Waking. Admirador de Gengis Khan, sobre quien suele leer por la noche, antes de dormir, los relatos de sus batallas, Carlos Slim empezó en ese 2007 a adquirir medios de comunicación en sudamérica, lo cual lo llevaría a comprar años después, acciones de The New Yok Times, y a que se rumorara también su participación en otros importantes medios mexicanos. 2008 Alejandro Martí Con la violencia desatada a lo largo del país y la ineficacia gubernamental para combatirla, una frase del empresario Alejandro Martí dirigida a la clase política, se estrelló en la conciencia nacional. “Si no pueden, ¡renuncien!”. Su reclamo venía teñido por un drama que semanas antes había conmovido el país, tras conocerse la noticia de que un grupo de secuestradores del Valle de México le habían quitado la vida a su hijo Fernando de 14 años de edad y habían dejado su cuerpo abandonado en la cajuela de un automóvil, en la colonia Villa Panamericana, de Coyoacán, Distrito Federal. En ese mismo año, el empresario de tiendas deportivas creó una Fundación llamada Sistema de Observación (SOS), la cual da seguimiento a las políticas públicas relacionadas con el mundo criminal. 2009 Juanito Rafael Acosta, actor secundario de películas de ficheras, fue invitado por el director Andrés Manuel López Obrador a protagonizar uno de los estrenos de la temporada electoral de 2009. Con Iztapalapa como locación, la grabación fue todo un éxito, gracias a la magnífica producción perredista y petista en la populosa zona. Los problemas vinieron- como siempre- en la postproducción: El protagonista se rebeló al final contra los editores, ya que se había dado cuenta de que la otra coprotagonista tendría más relevancia que él, a pesar de que era su nombre el que saldría más destacado en las carteleras. Con su desconcertante actitud, la familia cinematográfica entró en crisis y el actor pelele, de repente pasó a convertirse, en el nuevo innombrable.