DEL PATRIOTERISMO AL CHANTAJE
Todo imbécil execrable, que no tiene en el mundo nada de que pueda enorgullecerse, se refugia en este último recurso, de vanagloriarse de la nación a que pertenece por casualidad.
Arthur Schopenhauer
EL PROBLEMA ES de la Administración. Se quedó sin dinero para su gasto corriente, porque de inversión mejor ni hablamos.
Y desde la comodidad de su alto salario –pese a su pobre desempeño--, Felipe Calderón pretende que el costo de sus errores administrativos y hasta de sus fanfarronadas oratorias sea cubierto por toda la sociedad.
Hoy ya no es el timonel “del barco de gran calado”, al que emociona enfrentar problemáticas tormentas. No. Ya no.
Tampoco es el “médico financiero” que diagnostica “catarritos”. No. Ya no.
Hoy tan sólo se asume cual chantajista que aterroriza a la población no informada, y que lamentablemente es la mayoría:
Palabras más o menos, Calderón nos dice ahora que las vacunas en contra de la influenza dependen de la aprobación de su plan fiscal.
Esto es, que si los mexicanos comienzan a caer muertos por haberse contagiado del virus A-H1N1, la culpa será no nada más de los legisladores que no aprueben la tan traída y llevada sobretasa del 2 por ciento al IVA –mismo que también pagarían alimentos y medicinas--, incluso de la población misma que, cada vez más, pone en tela de duda la eficacia y sensatez de quienes dicen ser sus gobernantes.
Todo esto, claro, después de reiniciar otra de las campañas negras de desinformación como aquellas que, desde 2006, Calderón ya nos tiene habituados.
Y es que, así como hace meses hizo decir a Agustín Carstens que las broncas financieras que se le venían encima al país no eran sino un simple “catarrito”, hoy jala los hilos de Miguel Ángel Córdoba, para obligarlo a recitar cifras alarmistas, de cientos de miles y millones, sobre el probable número de contagios y de decesos por este “tercer rebrote” de la influenza que comenzó llamándose porcina.
Y ni siquiera se sabe a ciencia cierta si la amenaza es real o mero cuento de lo superpoderosos.
En el gran guiñol de nuestra peculiar “democracia”, el ocupante de Los Pinos juega con sus secretarios cual si estos fueran títeres.
Pretende hacer lo mismo con la sociedad.
Primero, inflamado del espíritu de las fechas, llama a que su paquete fiscal sea aprobado “por la Patria”.
La línea discursiva, empero, está quemada. No hay quien, ni siquiera dentro de su partido, se envuelva en la bandera y se lance al vacío declarativo… cuando menos.
Surge entonces el chantaje.
Su política fiscal o no hay vacunas.
ESTÁ DESESPERADO. POR tal recurre al chantaje, cual medida extrema –y grosera-- de conseguir lo que se ha propuesto. Nada que tampoco sea novedoso. Toda la educación, toda política, todas las religiones, todas las relaciones entre los seres humanos, toda la información, toda la publicidad, toda la propaganda de cualquier sociedad existente en este planeta llamado Tierra se fundamenta en el chantaje de conciencia, originando en el hombre el pilar de su existencia: el miedo.
Si no te comes la sopa, no sales a jugar. Si no haces la tarea, no ves la tele: Si no estudias vas a ser un burro. Estas son las primeras lecciones sobre el miedo, ancladas en el chantaje psicológico de nuestra conciencia.
Y como las redes del miedo ya están plantadas en la mente, vamos por el mundo creyendo que toda la vida es premio y castigo.
En ello se basa Calderón. Por eso advierte, chantajea: si no hay paquete fiscal como yo lo quiero, no hay vacunas.
LA DESESPERACIÓN DE Calderón obedece a que, apenas, le ha dado el golpe a su fracaso. Se le acabó el tiempo –para efectos prácticos, le quedan meses como ocupante de Los Pinos--, y nada, absolutamente nada de lo que se propuso ha logrado materializarse. Por el contrario, más ha sido lo destruido que lo construido.
En tiempo y logros, el sexenio está en sus estertores. Y como apenas acaba de percatarse de esa realidad, a Calderón ya nada más le interesa sortear el tiempo que falta para que culmine lo que es su tormento –para otros, el poder es placer--, alejar en la medida de lo posible el estallido social no pocas veces advertido y pactar con los únicos con quienes puede hacerlo, los priístas, una ex presidencia sin sobresaltos, cual en su momento hicieran Zedillo con Fox y el mismo Fox con Calderón.
Y por ese pacto, ¿le aprobarán los priístas más impuestos?
HAY SEÑALES OMINOSAS en el panorama de los contribuyentes. Primera de todas, la que brindara el senador Manlio Fabio Beltrones al no dar por muerto y enterrado el impuesto del 2%, al que el presidente de la Cámara Alta, “Chucho” Navarrete ya había hasta rezado un novenario. Contrasta la actitud del sonorense con la que hace justo seis años enarbolaba. ¿Son los pactos? ¿Quizá ahora es víctima él de un chantaje?
Y es que, hasta hoy, los discursos, las declaraciones, la palabrería priísta ha sido demoledora.
La sufrieron Agustín Carstens y Fernando Gómez-Mont en sus apariciones ante los diputados en el transcurso de la semana. Pero de ahí no pasó. Y mucho me temo que de ahí no pasará.
Aprobarán el paquete fiscal de Calderón con ajustes mínimos, pero acabarán dando luz verde a los impuestos. ¿Sabe usted por qué? Sencillo. Porque los poco más de 70 mil millones de pesos que se busca recaudar con el tramposamente llamado “impuesto contra la pobreza, en realidad irá a parar a las arcas de los gobiernos estatales que hoy languidecen ante la falta de recursos, incluso, para que sus ayuntamientos puedan cubrir la demanda de los más elementales servicios de limpia y vigilancia policiaca, entre otros.
Dos son los ejes que mueven al PRI y a su bancada en la Cámara Baja. El factor Beltrones, de un lado; los gobernadores del tricolor, por el otro.
Beltrones da señales de que funciona torcerle la mano, cual parece le hicieron en Los Pinos.
El turno para del chantaje, ahora, son los gobernadores.
En eso nos tendrán entretenidos las próximas semanas, ya que el llamado “por la Patria” nadie se lo tragó.
Índice Flamígero: Hay que repetirlo. Como en la física, los vacíos no existen en la política. De ahí que, como hiciera Enrique Peña en su cuarto informe a los mexiquenses, Marcelo Ebrard en el tercero que rinde a los capitalinos también dedicara un gran espacio a las políticas nacionales, sobre todo en materia económica y financiera. La posición del jefe de gobierno del DF, incluso, fue más allá. Su convocatoria fue el de la unidad para rechazar sin miramientos las políticas públicas del calderonato. + + + ¿Rumbo al 2010? Ahora en León, Guanajuato, hay señales violentas del descontento. Dos sujetos incendiaron dos cajeros automáticos y, en los cristales de los locales donde estaban instalados, hicieron pintas con la leyenda “¡Capitalismo Asesino!”. Otro dato. Sólo para que conste.