En Los Pinos ven The West Wing, la serie escrita por Aron Sorkin y protagonizada por Martin Sheen, que relata la vida en el ala de la Casa Blanca donde se encuentran el despacho presidencial y las oficinas de los asesores.
Cuando discutían los 10 puntos del decálogo del presidente Felipe Calderón, que se darían a conocer el 3 de septiembre, alguien sugirió que sería una gran cosa que se pudiera establecer una suerte de reclamo de participación a los otros poderes y en particular al legislativo, como ocurrió en los primeros capítulos de la serie The West Wing, cuando el presidente Josiah “Jed” Bartlet (Sheen) acude caminado al Capitolio para exigirle al líder del Senado que los apoye. La gente y los periodistas se le suman al presidente en las calles.
Detrás de la anécdota se encuentra la apuesta por compartir responsabilidades y de algún modo costos para sortear una de las crisis más difíciles de las últimas décadas, donde ya se han perdido 800 mil empleos formales y el PIB cayó en ocho puntos.
En el gobierno federal están convencidos de que se puede generar un ambiente propicio para los cambios.
Este optimismo se basa en que buena parte de los 10 puntos del decálogo no necesitan de apoyos legislativos sino de voluntad política por parte del poder ejecutivo.
El primer obstáculo será aprobar el paquete económico en la Cámara de Diputados, donde se tendrá que hacer un trabajo más que arduo para los priistas se pronuncien a favor del impuesto generalizado del 2 por ciento que incluye alimentos y medicinas, una zona tabú para la oposición.
La apuesta, sin embrago, tiene que tomar en cuenta que el PRI quiere gobernar y recuperara la presidencia y no le vendría nada mal el tener dinero para enfrentar la pobreza y aprobando un impuesto del que no tendrían que pagar todo el costo, ya que lo compartirían con el actual gobierno.
Para el gobierno ya es un triunfo que entre los priistas esté imperando una especie de periodo de reflexión, como han señalado Beatriz Paredes y Francisco Rojas.
Los llamados a la “responsabilidad moral” con los pobres que ha hecho el secretario de Desarrollo Social, Ernesto Cordero, también tienen que ver con esta estrategia en la que el costo de no hacer los suficiente pueda recaer también en las oposiciones.
Veremos en las próximas semanas si impera el espíritu de The West Wing, en el que también tendría que existir espacio para escuchar otras alternativas, o de plano se tendrá que aceptar que no hay ni para dónde hacerse y eso que todavía no entramos a las reformas de fondo en materia fiscal y laboral.