Rueda de Molino/Jorge Hidalgo Lugo

13:35:12 26-08-2009

Jorge Hidalgo Lugo / Quadratín

SECCIÓN: Analistas



Peña Nieto mide terreno y causa polémica De nadie es desconocido que el mandatario del Estado de México, Enrique Peña Nieto es el político mejor posicionado en estos momentos. Por encima de cualquier personaje opositor como el perredista Marcelo Ebrard, la panista Josefina Vázquez Mota y muy alejado del (¿petista-convergencista?) Andrés Manuel López Obrador. Y es quizá esta enorme distancia que guarda el mexiquense en relación al tabasqueño, que ha orillado al Pejidente legítimo a comenzar una campaña de denostaciones -quién dijera que el mesiánico iba a incurrir en lo que tanto criticó hace unos años cuando él era la víctima de la maledicencia de sus detractores- utilizando argumentos variopintos que en nada han servido para bajar popularidad al mejor perfilado para la sucesión del 2012. En 2003 el blanco de los ataques de Vicente Fox y sus corifeos era el jefe de gobierno del DF que pedía, sonrisa de por medio, a los desmañanados reporteros de su bien “maiceada” fuente que lo dieran por muerto. Se sabía puntero en las encuestas y todo apuntaba para quedarse con la silla presidencial, sin oponente a la vista y con un poder mediático abrumador, construido también por sus enemigos en el fallido juicio de procedencia con que se pretendió desaforarlo. Nada hacía mella en la imagen de López Obrador, ni los video escándalos que dieron la vuelta al mundo donde se lanzó al estrellato de la más lucrativa impunidad a René Bejarano (“el Señor de las Ligas”), Carlos Ímaz y demás fauna voraz y cínicamente impune que hoy son muestra del orgullo perredista. Y con todo eso se llegó al momento cumbre, el de la decisión final donde el panista Felipe Calderón Hinojosa, le sacó la elección literalmente de la bolsa y con ello fraguó de manera paralela, al más peligroso ente político que pueda andar suelto por México. Porque es ahora, precisamente, el Pejidente legítimo quien olvida su llamado a ganar en la urnas y no con “guerra sucia” las elecciones y ha entrado de lleno al “viril” deporte de lanzar lodo en contra de Peña Nieto a quien ya bautizó como “la Barbi masculina (sic)” de Televisa. Fue el pasado 15 de agosto en Oaxaca donde el mesías de Macuspana lanzó uno de sus memorables ataques: “Ya lo están haciendo desde la fábrica más grande de mentiras, Televisa, para presentarlo como su muñeco en la próxima contienda electoral. A Felipe Calderón de plano ya lo desecharon porque no sirve para nada y para sustituirlo tienen a su nueva “barbie” masculina, cuyo único mérito político es su gran copete”. Sin mayor resonancia que los raquíticos aplausos de sus diezmadas huestes, López Obrador sigue así convertido en el mejor ambientador de la precampaña de Enrique Peña Nieto quien a diferencia del tabasqueño, surca por mares peligrosos y sube en la embarcación como parte de la tripulación a unos y otros -priístas y no priístas- que se van acomodando en busca de alcanzar puerto seguro en Los Pinos. Por eso no debe sorprender a nadie tampoco que entre los últimos en hacer formal aparición pública como miembro de esa marinería figure Carlos Salinas de Gortari y ambos se solacen de atraer los reflectores ante la incredulidad y rabia de sus adversarios, incluido el mismísimo López Obrador. Ese mismo ex presidente que después de 15 años de haber dejado el poder sigue vigente, causando desvelos y polémicas como detentador de un supuesto poder económico-mediático como ningún otro que haya sido mandatario nacional en este país. Peña Nieto lanza así sus piales, mide reacciones, pulsa y acomoda el escenario que le parece –pese a todo- favorable y sin peligro aparente por el momento que pudiera hacer zozobrar ese navío tricolor que marcha sereno hacia un destino que parece será suyo, si es que no sucede algo estúpido como lo sufrido por Luis Donaldo Colosio. A ver de a cómo les toca En ese tránsito y vista como está la alianza entre Salinas y Peña Nieto, lo que se avecina será de pronóstico reservado porque desde ahora se sobrecalentará el ambiente pero que obedece a una estrategia bien definida como todos los pasos que da el mexiquense. Se trata de romper hostilidades desde ahora y medir fuerzas con los ex salinistas que se sentirán doblemente agraviados. Una porque están en desventaja de aceptación y, otra, porque en la lucha del desagravio no cuentan con la misma fuerza que sus acérrimos oponentes. El Pejidente legítimo hará rabietas y lanzará dentelladas contra el “innombrable” sin dejar de pensar en los testimonios del tristemente célebre Carlos Ahumada, quien en su libelo de reciente aparición dejó en claro que fue precisamente Salinas de Gortari quien orquestó todo el asunto de los video escándalos. Y eso, no se lo perdona. Porfirio Muñoz Ledo desde Palacio de San Lázaro, ahora con la cachucha del PT -ya fue del PRI, del PRD y hasta panista emboscado cuando la entronización de Fox- tendrá tela de dónde cortar para sus disertaciones siempre cáusticas, alentado por los influjos de sus aficiones etílicas. Manuel Camacho Solís, volverá a reciclar su frustración por no haber sido él quien recibiera la bendición salinista en la sucesión trágica para el país que encaramó al hoy también denostado y repudiado –por el caso Acteal y otros deslices- Ernesto Zedillo Ponce de león. Y por añadidura tendrá que ser secundado por el otro ex salinista, Marcelo Ebrard Casaubon, quien buscará con esa plataforma alcanzar a Peña Nieto en las preferencias y de paso darle la puntilla a López Obrador -quien le disputará la candidatura de la “izquierda” o lo que quede de ella- animal político que ha visto pasar su mejor época como opositor. Esto y más habrá de aguantar el mandatario mexiquense, pero lo hace sabiendo que es mejor que desde ahora se suelten los demonios y se enfríen al paso del tiempo -al menos para cuando se haya decidido la nominación ya no será tema de la agenda nacional- y dar el empuje final a un proyecto que suma y suma, así sea a mitos geniales o leyendas urbanas que no cuentan con la aceptación popular. Riesgos medidos todos, porque será ingenuo creer que Peña Nieto no ha medido, como hasta ahora, todos y cada uno de los pasos que ha venido dando hasta llegar a recuperar la presidencia de México para los colores del PRI. El morbo político Dos asuntos mantienen despierto el morbo político del país. Uno la suerte que finalmente deberá correr el diputado federal electo por Lázaro Cárdenas, Julio César Godoy Toscano, de quien sus pares del PRD han hecho una defensa a ultranza y lo menos que se ha dicho es que es un “atentado político” lo que el gobierno federal ha hecho en contra de quien sigue en calidad de prófugo de la justicia. En torno a las especulaciones de si logrará colarse a Palacio de San Lázaro y rendir la protesta de ley que le daría en automático el fuero constitucional para no ser detenido por la PGR, los integrantes de la próxima bancada del PRD en la Cámara de Diputados exoneraron a Godoy Toscano de los señalamientos de la PGR en su contra. Incluso, al cierre de este despacho, recomendaron al diputado electo a promover ante el Tribunal Electoral un “juicio de protección a sus derechos político-electorales”, ante la negativa de la secretaría general de la Cámara de Diputados de realizar su registro. De acuerdo a despachos periodísticos de último momento, “Alejandro Encinas, acompañado de los integrantes de la comisión que revisó el expediente de Godoy, acusó que hay una enorme carga política en los señalamientos de la PGR, los cuales, calificó de inconsistentes, y aseguró que éste tiene aún 30 días a partir de la toma de protesta el próximo sábado, para rendir protesta”. El otro asunto, para desventura de la imagen perredista, también tiene qué ver con el sol azteca y es escenificado por la ambición de poder alimentada por el mandato mesiánico del Pejidente legítimo: Iztapala y su Juanito. Una vez asomado a la piscina que representa la delegación más poblada del DF con dos millones de habitantes y un presupuesto anual que cifra en los tres mil millones de pesos, el artista de películas de burlesque y ficheras, vendedor ambulante y líder de comerciantes, mejor conocido como “Juanito” se rebeló y ahora evade hacer entrega de la cartera a Clara Brugada. Rafael Acosta, como se llama, parece dispuesto a no seguir siendo el patiño de López Obrador ni que se le trate como un ente desprovisto de inteligencia y a cambio, sacó las garras a relucir poniendo en entredicho el compromiso público de entregar a la “pejista” el triunfo que con las siglas del PT logró en los comicios de julio pasado. Se dio cuenta -¿le dieron asesoría?- que estaría dejando ir una posición de privilegio y en consecuencia ha ido en aumento la cuota que demanda para hacer válida la promesa pública cuando el mismísimo López Obrador le advirtiera premonitoriamente que luego de ganar “no se la fuera a creer”, lo que ya ha operado en la mente de este personaje que fue utilizado por el tabasqueño para traicionar al PRD en los comicios ya señalados. Al envío de esta columna “Juanito” era objeto de feroces persecuciones por parte de Clara Brugada a quien le advirtió abiertamente “si continúan las amenazas, podría romper toda relación (…) amarra a tus perros rabiosos”. Por lo pronto Marcelo Ebrard, a quien colocara su padrino político en condición de “pelele” al ordenar desde campaña que debería hacer delegada a Brugada una vez que “Juanito” renunciara, encontró la salida ideal para no verse exhibido por el mandato del tabasqueño: “La llegada de Clara Brugada a la jefatura delegacional en Iztapalapa no pasaría por sus manos, pues Rafael Acosta ”Juanito” podría designarla directora general Jurídica y de Gobierno, renunciar y esperar que ésta sea ratificada por la ALDF”. Sólo para retomar parte del pasaje pestilente que dejó a su paso por Iztapalapa el tabasqueño caído en desgracia, debemos recordar que luego de que Tribunal Electoral retirara la candidatura perredista a Clara Brugada, López Obrador ordenó al despistado aspirante del PT, Rafael Acosta renunciar al cargo en caso de ganar. En plena euforia dictatorial también esa tarde giró instrucciones al jefe de Gobierno para que propusiera a Brugada como la jefa delegacional en esa demarcación y finalmente a los diputados de la ALDF que aún no habían sido electos, para que aprobaran su designación. Pero a estas alturas Juanito se niega a entregar lo que siente suyo y que aún no ha podido saborear… Luego no se llamen sorprendidos que la gente deje de creer en este partido venido a menos y sin vías de recuperación en el corto y mediano plazo. Vale…