Esquirla/Diego Enrique Osorno

10:46:03 20-08-2009

Diego Enrique Osorno / Quadratín

SECCIÓN: Analistas



Ahora más que nunca, cuando el fantasma de la violencia vuelve a cernirse sobre Monterrey, con balaceras de una hora en fraccionamientos muy habitados y ejecuciones estridentes en lugares públicos, es el momento de hacernos la pregunta de ¿cómo podemos pasar del miedo a la esperanza? Parece que con un Gobierno Federal como el actual, emborrachado casi como los criminales, con el uso de las armas y la fuerza, no podremos hacerlo. Nos preguntábamos la semana pasada si el nuevo gobernador de Nuevo León, Rodrigo Medina, tenía la intención real de cambiar la estrategia para solucionar los problemas de violencia o si repetirá, como eco amaestrado, la política de seguridad confusa que emprendió el actual mandatario, Natividad González Parás. Así como es una incógnita el saber lo que hará realmente el gobernador electo, también es una incógnita importante ver lo que harán los futuros alcaldes metropolitanos, si es que piensan hacer algo al respecto o se mantendrán en la irresponsabilidad. Cuando se dice que Colombia es el paradigma de México en materia de violencia, no se dice nada realmente. Se remite a una cosa abstracta que cada quien puede mirar como prefiera. En cambio, ver experiencias concretas y exitosas como la de la transformación de la ciudad de Medellín, es algo que debe ser de gran ayuda para que podamos cambiar la oscura realidad de los actuales días de Monterrey. En 2003, esta ciudad colombiana eligió como alcalde a Sergio Fajardo, un matemático sin partido que convirtió la preocupación ciudadana por la violencia brutal que se vivía, en una agenda de Gobierno. Este hombre no se puso un disfraz de soldado como el presidente Calderón, ni, como se dice en Colombia, perdió el tiempo buscando balas de plata; tampoco invirtió capital político en debates tramposos entre cadena perpetua y pena de muerte, esas propuestas que sólo sirven para capturar primeras planas en los periódicos y para que partidos políticos vergonzantes como nuestro Verde Ecologista, mantengan su condición de parásitos del sistema político actual. Lo primero que hizo el alcalde Fajardo fue aceptar que la criminalidad está íntimamente vinculada con la profunda desigualdad social que impera en Medellín, Colombia, como podría decirse de casi cualquier urbe latinoamericana. El criminal típico de la ciudad respondía a un perfil: Eran jóvenes sin oportunidades y fácilmente reclutados por el crimen organizado ante la falta de opciones por parte del Gobierno y de la sociedad en general. Fajardo implementó un extenso programa de becas y apoyos a proyectos productivos destinado a jóvenes que registraban alta propensión a la delincuencia. Mientras estuve en Medellín, presencié cómo sigue habiendo jóvenes que hoy en día reciben la visita de un reclutador del ayuntamiento ofreciendo apoyo para seguir estudiando o para conseguir empleo. “Romper con la transmisión generacional de la violencia, y convertir toda disminución de crimen en oportunidades sociales”, son los dos objetivos de este programa, según me explicaron. En no mucho tiempo, este tipo de programas empezaron a dar resultados: el índice de criminalidad de 98 asesinatos por cada 100 mil habitantes bajó a 26 en sólo cuatro años. Cuando se camina por Moravia o Comuna 13 –la Independencia o Sierra Ventana de Monterrey– se siente la esperanza. Lejos parece quedar aquel miedo de los días de Pablo Escobar y los sicarios que le rezaban a la Virgen María Auxiliadora, antes de matar. ¿Cómo pasará Monterrey del miedo a la esperanza? Fajardo y un talentoso equipo respondieron a esta pregunta en Medellín y hoy se encuentran en la antesala de encargarse ya no de los destinos de la segunda ciudad más importante de Colombia, sino de todo el país entero. TELEVISIÓN ABIERTA - FAJARDO Esta semana, en Televisión Abierta, el videoblog de www.milenio.com, presentaremos algunas conferencias impartidas por Sergio Fajardo, sobre la experiencia de transformación social de Medellín. Relacionado con el tema: ¿Es cierto lo que dice Rodrigo Medina? www.milenio.com/node/266650