EL MURO CAYÓ, SIN EMBARGO, TODO HABÍA CAMBIADO…
(9 de noviembre 1989)
La estrecha visión de muchos mexicanos, reducido a un enfoque norteño estadounidense, vela las oportunidades y las ofertas que otros países nos brindan. Sin embargo y pese a ello, nuestra cultura, nuestra educación y nuestra misma economía, se han desarrollado en gran parte, gracias a la influencia de otros países.
Por ejemplo, a través de casi dos siglos, México y Alemania han mantenido una activa y diversificada relación, con una sola pausa durante el período del Tercer Reich (1933-1945). Los vínculos bilaterales han sido trascendentales.
Alemania es el socio comercial más importante de México entre los países que forman la Unión Europea. En 2008, el intercambio comercial registró un volumen de 14 mil millones de dólares. Hoy en día en México están operando más de 1,000 compañías alemanas.
Adidas, Allianz, Basf, Bayer, Braun, Bmw, Bosch, Carl Zeiss, Commerzbank, Daimlerchrysler, Deutsche Bank Ag, Dresdner Bank Ag, Festo Pneumatic, Henkel, Lufthansa, Man, Osram, Siemens, Staedtler, Thyssenkrupp, Tüv, Volkswagen, son solamente algunas de las marcas más conocidas y utilizadas en nuestro país, de origen alemán.
Los alemanes portan con orgullo la etiqueta de su economía una ”soziale Marktwirtschaft” o ”economía social de mercado”, para demostrar que el sistema que se ha desarrollado tras la Segunda Guerra Mundial tiene una dimensión humana y social. Subrayan la importancia de la expresión ”mercado” -después de la experiencia nazi-, una economía libre de la intervención y la dominación del Estado. La única función del Estado en la nueva economía de Alemania Occidental sería proteger el entorno competitivo de las tendencias a monopolios u oligopolios. Destacan también el término “social” elegido en lugar de “socialista”, para distinguir su sistema de aquellos en los que el Estado dirige la economía o interviene en ella. Los alemanes buscaron una economía que no sólo beneficiara a los ricos, sino también velara por los trabajadores en general y por la población incapaz de hacer frente a las exigencias competitivas del mercado.
En este año celebran los alemanes el 60 aniversario de su democracia y el vigésimo aniversario de la caída del Muro de Berlín; ambos eventos con importantes repercusiones a nivel mundial, este último por ejemplo, fue un detonante importante para el capitalismo.
El muro de Berlín cobró 28 años de sufrimiento, represión, intolerancia, prohibición, impotencia, coraje, miedos, y por que no, de retos, motivaciones y firmes propósitos. Fue una división física entre lo que se conocía como la República Federal Alemana y la República Democrática Alemana. Pero el sentir de los alemanes, su coraje, su decisiva participación en la política de su país, dio lugar en 1989 a una sola nación, desaparecieron divisiones físicas y psíquicas, integrando la República Federal Alemana.
Los alemanes como todos los países han vivido y sobrevivido épocas que han dejado cicatrices; después de seis décadas, tiempo expiatorio de los crímenes de los nazis, los alemanes están redescubriendo el sentido del patriotismo, ya no se avergüenzan de su bandera, al contrario, son orgullosos de sus símbolos patrios, de su himno nacional.
Mucho antes de la construcción del Muro de Berlín, durante este, y luego de su caída, los alemanes se han caracterizado por su disciplina, coraje, fe, puntualidad, constancia y tenacidad. Alemania ha aportado grandes personalidades al mundo en todas las materias; los hay, pensadores, maestros de la pluma, políticos, genios de la música, científicos; Albert Einstein, Martín Lutero, Herman Hesse, Goethe, Nietzsche, Kant, Beethoven, Wagner, Johann Sebastian Bach, Joseph Ratzinger, Angela Merkel, Willy Brandt…y hasta algunas divas: Franka Potente o Claudia Schiffer; en fin, tantos y tantas que han influido y participado en el desarrollo y crecimiento mundial.
La caída del Muro de Berlín, si bien, conlleva entrañables significados humanos, políticos y sociales, la magnificencia del hecho podría ser la liberación del “ser”, aunque jamás reprimido en su totalidad, pero desde ese momento en su plenitud, para probar al mundo que, cada individuo es grande en la medida de la confianza que el mismo se profesa, una comunidad de voluntades unidas con un mismo fin tarde o temprano logra cristalizar sus sueños. De esta manera los alemanes eliminaron hace ya 20 años, ese inmenso muro y han invadido a México y al mundo con su experiencia y conocimientos en política, economía, cultura, ciencia y arte, enarbolando una bandera blanca… Se atrevieron a defender la paz y la justicia, e incluso hacerse merecedores de portar hoy en día una medalla de valor - impensable hace una década-. Hoy es un país que rechaza el militarismo, se convirtió “ferozmente” en pacifista. Su confianza en ellos mismos y el manejo de su política exterior ha dado grandes resultados a su nación con reflejos en el mundo entero.