Entre la negación y el autoritarismo
Una de los lugares más recurrentes de los panistas para salir de las críticas a la gestión del presidente Felipe Calderón Hinojosa es que los cuestionamientos parten siempre de un “problema de percepción”.
Con este mismo pretexto salió el mandatario mexicano cuando en la víspera se le interrogó en Panamá sobre un estudio del Banco Mundial de acuerdo con el cual nuestro país se ubica en una posición “mediocre” en el rubro de la gobernabilidad.
En el colmo de la negación de la realidad y, por ende, en una actitud que roza con la intolerancia, el político moreliano llegó a mencionar que los autores de la investigación podrían estar hablando a título personal y no del organismo internacional.
Ni duda cabe que el titular del Ejecutivo federal cada día está más alejado de la realidad que viven millones de sus compatriotas en materia económica, financiera y de seguridad pública, para citar los más importantes.
Cualquier analista serio y con sentido común ve todos los días en las calles del país cómo una cantidad innumerable de personas batallan para sobrevivir, para mantenerse a flote ante los duros embates de la situación política y económica que encaran.
En la lógica calderonista ahora resulta que los estudios de una de las más prestigiadas instituciones financieras emanadas de la II Guerra Mundial son realizados con base en un conjunto de indicadores donde la percepción tiene una función preponderante.
Por qué el mandatario mexicano no utiliza el mismo esquema analítico cuando acude al BM para solicitar financiamiento en los rubros que son de la competencia del organismo internacional?
La reacción de Calderón Hinojosa responde a que la divulgación del estudio sobre gobernabilidad no ocurrió en el mejor momento para su administración y, por consiguiente, para el Partido Acción Nacional.
Si los potenciales votantes del domingo próximo atienden el llamado del presidente mexicano para que acudan a las urnas y sufraguen serena y responsablemente, al PAN le esperaría un resultado negativo en un proceso que en algunas partes de Europa han llamado un plebiscito de la gestión de Calderón Hinojosa.
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Alarmantes declaraciones acaba de formular Humberto Suárez López, secretario de Finanzas y Administración del gobierno de Michoacán, a propósito del fuerte descenso en la recaudación federal y su impacto en los gobiernos estatal y municipal.
La gravedad de la situación llega a tales niveles que en algunos ayuntamientos no hay recursos para pagar la nómina y no se descartan, incluso, importantes modificaciones al gasto del gobierno y de las metas planteadas para este 2009.
Otro elemento de los pronunciamientos hechos por el funcionario que no debe soslayarse se refiere a que puede haber brotes de ingobernabilidad en los municipios donde la liquidez financiera es aguda.
A ver si la clase política michoacana hace una lectura detenida y objetiva de las advertencias de Suárez López tras los resultados de los comicios del domingo próximo.
Después de todo lo que se necesita en la entidad es una lucha común contra los múltiples problemas que se viven y dejar de lado querellas coyunturales que únicamente profundizaron las diferencias.
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Ni el calderonismo ni el panismo podrán eludir las críticas poselectorales por un dudoso comportamiento durante las campañas proselitistas.
Ya los alcaldes liberados han empezado a proporcionar los pormenores de su detención y posterior arraigo por parte de la SIEDO.
Poco a poco queda claro que el llamado megaoperativo del 26 de mayo tuvo altas dosis político-electorales.
Las heridas abiertas son profundas. ¿Tendrán los panistas el ánimo y la valentía para cerrarlas, o dirán que fue un problema de percepción?
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Muchos son quienes buscan llenar el vacío dejado por Antonio Ixtláhuac Orihuela en la presidencia municipal de Zitácuaro.
Se habla de 20 aspirantes, pero ninguno de ellos, hasta el momento, hace públicas sus pretensiones.
Todos se mueven en lo “oscurito”, buscando allegarse un séquito que los catapulte a la alcaldía por 30 meses.
Llama la atención la actitud del diputado local Juan Carlos Campos Ponce, quien a diestra y siniestra sostiene que no le interesa dicha posición; sin embargo, es el que más aborda el tema y en no pocas veces despotrica de la gestión de Ixtláhuac Orihuela.
El martes, ante un grupo de reporteros locales concentrados en la Plaza Cívica, quiso vender la idea de que uno de los principales errores del hoy edil preso en Nayariy es haber elevado el gasto corriente a niveles inmanejables.
Campos Orihuela juega con este factor, sobre todo porque el del elevado gasto corriente es un problema que aqueja a prácticamente todos los municipios de Michoacán.
Otra versión señala que el diputado local y actual presidente de la Mesa Directiva de la LXXI Legislatura tiene ambiciones por la presidencia municipal de Zitácuaro animado por un diputado federal.
La clave estaría en que el mismo legislador que le “calienta” la cabeza a Campos Ponce tiene mucho interés porque el impulsivo congresista local regrese a Zitácuaro para dejarle la curul a su suplente, una joven política priísta de Angangueo y muy cercano al diputado federal.