Alerta, este atribulado Quijote observa como lamentablemente la ola de inseguridad y crimen que azota a todo el país ha comenzado a salpicar, aún indirectamente, al proceso electoral en curso al registrarse arteros asesinatos en contra de candidatos y funcionarios partidistas. Nadie puede establecer aún que las víctimas lo hayan sido por su calidad de candidatos o dirigentes partidistas, pero tampoco nadie puede desvincular dichos crímenes de la desgraciada coyuntura de inseguridad que vive el país, ni dejar de advertir en las formas de los asesinatos la mano del crimen organizado.
Por ello llama la atención, preocupa y debe ocuparnos el asesinato de Gustavo Bucio Rodríguez, precandidato suplente de la fórmula que para el Distrito I de Lázaro Cárdenas encabeza Julio César Godoy Rodríguez quien, además, es hermano del Gobernador Leonel Godoy Rangel. Sin mayores especulaciones, justo es anotar que este asesinato se suma al que fue víctima recientemente en Oaxaca un dirigente partidario local, ambos del PRD.
La situación pone el semáforo en luz amarilla, pues los asesinatos ocurren a poco menos de un mes de que inicien formalmente las campañas electorales. Aún cuando, como se tiene dicho, no es posible todavía señalar que los crímenes tengan relación con las elecciones venideras, no se puede negar que estos hechos refuerzan la percepción pública de que el crimen organizado está dispuesto a tratar de imponer candidatos y a eliminar del camino a quienes se les opongan o quieran resistírseles.
El asunto es grave y reclama la acción coordinada de las instancias gubernamentales, los partidos políticos y el IFE. De hecho y para ello el propio IFE tomó un acuerdo donde conviene que la misma autoridad electoral, los partidos y los candidatos pueden pedir la intervención de las autoridades federales, estatales y municipales en acciones preventivas de seguridad no solo para los candidatos en las campañas, sino para los propios empleados del IFE en las actividades que llevan a cabo y los funcionarios de casilla en día de la jornada electoral.
Por ello resulta pertinente la propuesta de la presidenta estatal de PRD, Fabiola Alanís, y la aceptación del presidente estatal del PAN, Germán Tena, de buscar convenir acciones en esta dirección, promoviendo una reunión de todas las fuerzas políticas con las autoridades de gobierno para establecer los mecanismos que ya facilita el acuerdo del IFE.
Precisamente para ello los partidos, el Gobierno y el Congreso crearon y cuentan con la Mesa de Diálogo y Concertación que los propios partidos decidieron poner en suspenso ante los sucesos desencadenados después del 1er Informe de Gobierno de Leonel Godoy que, pasado el tiempo, parecen menores y ya resueltos. Bien valdría que regresaran a esa Mesa y le dieran la importancia y respetabilidad política que tiene, invitando a ella al IFE y las autoridades federales y municipales que corresponda, de manera que se lleguen a acuerdos y acciones concretas, concretísimas, pero no sólo para la seguridad de sus candidatos y militantes, sino sobre todo para los ciudadanos y la emisión de su voto.
Guerra sucia electoral: ¿qué dirán?
Con su práctica rutinaria, los partidos políticos están poniendo en entredicho la aplicación y credibilidad de la nueva reforma electoral. Así lo da cuenta, al menos en el terreno de la guerra sucia que supuestamente se quiso evitar, el reciente acuerdo del IFE mediante el cual impuso una multa millonaria al PAN por su propaganda electoral que, más que clara y cínicamente, violaba las nuevas disposiciones constitucionales al dedicar al PRI, si más cercano competidor según la mayoría de las encuestas publicadas, frases que implican la abierta intención de denigrar a dicho instituto político.
Es desde luego impresentable que los mismos partidos que promueven una ley sean los primeros en violarla. Ante ello margen de credibilidad y confianza ciudadana se reduce a su mínima expresión, mientras crece imparablemente la percepción de impunidad del régimen partidocrático y el descrédito de los partidos y sus políticos.
Pero más aún si viene de un partido que, como el PAN, por muchos años se caracterizó por su civilidad y talante democrático. Por ello es inaceptable, incluso para muchos panistas, que ahora su partido dedique propaganda como la que publicó a manera de definiciones de diccionario como las siguientes:
“PRImitivo.- Dícese del /político/ mexicano perteneciente al PRI… Este tipo de sujetos alcanzaron fama internacional por su inmensa capacidad para la trampa, la corrupción y la triquiñuela. Cacique. Autoritario. Déspota. Deshonesto… Es propio de esta especie la riqueza mal habida, la ostentación de oro, cadenas, grandes coches y un tipo físico característico de la mafia nacional fundada y solapada por ellos mismos. Amenazan con regresar. ¿Los vas a dejar?”
Pero aquí la pregunta no es qué debería decir al IFE ante este abierto desafío, sino que dirían Manuel Gómez Morín, Luis H. Álvarez o Carlos Castillo Peraza y, sobre todo qué dirán sus simpatizantes y los electores este domingo 5 de julio.