SUBASTA POLÍTICA
Rodolfo Hernández Velázquez
MEGAINSULTO
La situación económica mundial está atravesando por una de las peores crisis de la historia reciente. No se había vivido un escenario tan crudo en mucho tiempo. Hoy las palabras y frases más usuales en las empresas, aparte de la crisis por sí misma, son austeridad, racionalidad, aumento de productividad, renegociación de deuda, recorte de gastos y de personal, paros escalonados, paros técnicos y, lamentablemente, despidos y cierre definitivo.
Dentro de este mar de malas noticias, ayer los consejeros del Instituto Federal Electoral, amparados en un recurso legaloide, anunciaron que aumentarían sus salarios para igualarlos con los Ministros de la Corte. Lo que no aclararon fue que la ley de referencia fue promulgada en 1996, cuando las condiciones del país eran muy diferentes a las actuales, que los anteriores presidentes del IFE resistieron prudentemente la tentación de hacer válido el aumento y que sus trabajos ya no son equiparables a los de los ministros mencionados.
Así pues, ahora que el país tiene encima la crisis económica, los consejeros pasaron por alto algo muy importante. No solamente tenemos problemas en la economía, sino que también vivimos desde hace una década una crisis de credibilidad en las instituciones. El IFE es uno de los pocos organismos en este país que goza (tal vez gozaba) de altos índices de aceptación ciudadana. Pocas instituciones, como el Ejército mexicano, cuentan con la confianza de los mexicanos.
Los consejeros del IFE han cometido un error terrible, han sucumbido al impulso de avaricia e irresponsabilidad que caracteriza a muchos servidores públicos, que pierden el piso y parecen olvidar que sus ingresos son extraordinariamente elevados en comparación con más del 90% de la población mexicana.
Los salarios de estos consejeros rondan los 178 mil pesos mensuales, sin contar con las prerrogativas adicionales inherentes al sueldo: automóviles, choferes y otro personal a su servicio, viáticos, gastos de representación, etc. Sin embargo, el problema no está en que los ganen, mientras su nivel de responsabilidad así lo demande. Estoy de acuerdo en que su ingreso sea de esa cantidad. Pero ni un peso más. Pretender ganar 286 mil pesos hoy en día, ante escenarios como el que vivimos y por las mismas actividades, es un megainsulto tan grande como tal cantidad.
Parece que aquellas épocas en las que Benito Juárez disertaba ante el Congreso de Oaxaca sobre la famosa honrosa medianía se les olvidó a los consejeros y a muchos servidores públicos. Es tiempo de que el Congreso de la Unión legisle con mayor profundidad sobre las percepciones de quienes tienen a su cargo una responsabilidad ante la sociedad. Quien quiera ganar más dinero, que lo gane trabajando fuera de la administración pública, no de un plumazo ni por capricho particular, o en este caso, grupal.
De remate
Esta semana el Estado fue testigo de la muerte de un presidente municipal más. Con su ejecución suman ya muchos los casos de alcaldes, tanto en funciones como fuera de su periodo constitucional, que mueren en circunstancias no aclaradas. Lo peor del caso es que tal y como se ven las cosas, seguramente ocurrirán más muertes de alcaldes y ex alcaldes conforme corra el tiempo. Al tiempo.
Comentarios: rohevel@gmail.com