El Recuento de los Daños/Evelyn Mendoza

10:23:26 09-01-2009

Evelyn Mendoza / Quadratín

SECCIÓN: Analistas



Alguna vez, cuando estudiaba, asistí a una conferencia que trataba principalmente el tema de las noticias y la cercanía o lejanía con que la gente las veía. El expositor concluía que, mientras no sean cosas que nos afecten en lo personal, la gente siente que son cosas que no le van a perjudicar y no le da tanta importancia. Conforme ha pasado el tiempo, me doy cuenta que cada vez nos volvemos mas insensibles a las tragedias que ocurren en el mundo. Desde que yo tengo memoria, los noticieros son sinónimo de malas noticias. Cuando todavía estaba al aire el afamado 24 Horas, era raro que se hablara de buenas acciones. De hecho, recuerdo vívidamente una vez que me encontraba con mi familia viendo el noticiero y mi hermano resaltó que las primeras ocho noticias que había dado Zabludovzky habían sido tragedias: un choque de trenes, un avionazo, un terremoto, etc. Cuando estamos tan acostumbrados a convivir con la tragedia, aunque sea a través de imágenes o sonidos, llega un momento en el que lo vemos normal y aprendemos a convivir con la desventura… en lugar de que nos impacte, la aceptamos e inclusive nos resignamos. El conflicto que esta sucediendo en la Franja de Gaza es un claro ejemplo de eso. Aunque es algo que viene sucediendo desde hace ya varios años, en diciembre se iniciaron los bombardeos, de la manera mas vil e intencional que puede haber. La gente está matando por matar y, de acuerdo a declaraciones de ambas partes, no hay para cuándo tenga fin. No hay malos ni buenos en esta historia, ambos tienen la misma culpa y está en sus manos, en partes iguales, resolver el conflicto. El día de hoy no estoy reseñando ningún programa ni es mi intención hacer una columna entretenida o divertida, porque este tema no tiene nada de ambos. Tampoco pretendo explicar o analizar el conflicto porque hay miles de personas que lo hacen mejor que yo. Mi intención es que dejemos de ser tan insensibles, que dejemos de ver las noticias como lejanas y seamos más empáticos. ¿Qué pasaría si las personas mutiladas fueran de nuestra familia? ¿Qué si alguno de los miles de niños que han muerto fuera nuestro hijo, hermano o sobrino? Puedo asegurar que no nos quedaríamos viendo la televisión. Sirva esta breve columna como protesta, como repudio y como reproche para aquellos que insisten en arreglar sus diferencias con violencia y para quienes se empeñan en negar o en minimizar los problemas mundiales. En realidad no se cuánta gente lea esta columna, pero si hay alguien con algún comentario o propuesta, mi espacio está abierto…