Panóptico

Panoptico241
22/junio/2011 0:00
Arturo Hernández Gutiérrez/Quadratín
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Poco convincentes suenan las palabras de algunos prominentes miembros del PRD en el sentido de que cualesquiera sea el resultado de las elecciones internas del domingo próximo, el partido saldrá unido y fortalecido.En abono de esta reflexión están precisamente declaraciones del presidente municipal de Copándaro, Francisco Javier Acosta, quien en la víspera expresó: “No podemos negarlo y ocultarlo, varios de los alcaldes del PRD sí sentimos temor de que nos vayan a presionar para apoyar a tal o cual precandidato”.El clima de polarización, lejos de aminorar, se agrava día a día, con declaraciones triunfalistas, sobre todo de los equipos de Silvano Aureoles Conejo y Fabiola Alanís.Los desplantes o el optimismo desbordado del senador con licencia y de la exdirigente estatal del Sol Azteca llegan a tal extremo, que no permiten vislumbrar el fortalecimiento de la unidad el día después de la jornada comicial interna.“El PRD ya no es el peleonero de otros años”, proclama el diputado federal Uriel López Paredes, sin aportar más elementos para garantizar que los contendientes aceptarán los resultados sin objeción alguna.Si desde hace una semana las acusaciones de excesos en gastos de precampaña afloraron con fuerza, ¿por qué no presuponer que las mismas inconformidades sirvan para impugnar al aspirante que obtenga más votos, tanto ante los órganos internos del partido como ante el IEM?En lo que sí asiste la razón a López Paredes, también coordinador de campaña de Aureoles Conejo, es que la elección aún no está definida.Cierto, el senador con licencia, expresidente municipal de Zitácuaro y extitular de la Sedagro es el que más golpes mediáticos ha dado, pero ello no le permite afirmar que ganará holgadamente el 26 de junio, como lo hizo en un mitin el sábado pasado en la Plaza Cívica de Zitácuaro.Por el bien del futuro de la izquierda michoacana en particular y mexicana en general, los precandidatos deberían desde ahora refrendar el compromiso de respetar el resultado y emprender en la unidad -como dice López Paredez- el diseño de la estrategia para la elección constitucional.***En las filas del panismo los excesos verbales empiezan a ser la constante y no la excepción. En nada ayudan al fortalecimiento de las instituciones y a la generación de un ambiente de tranquilidad para los comicios en Michoacán declaraciones de Josefina Vázquez Mota y Juan José Rodríguez Prats.Mientras la dirigente del albiazul en la Cámara de Diputados y ex titular de la Sedesol dijo en La Piedad que “cuando uno camina a través del estado se pregunta: ¿qué le falta a Michoacán?; le faltan mejores gobiernos y la primera condición para enfrentar al crimen organizado es no ser parte de él”, el fugaz delegado del CEN en el estado, declaró al periodista Alvaro Delgado, de la revista Proceso, que Marko Cortés Mendoza mantiene una alianza con el gobernador perredista Leonel Godoy, pero también ha aceptado apoyos de origen oscuro.Ninguno de los dos pronunciamientos fueron sustentados con pruebas, pero ya abonaron a la desconfianza hacia una clase política local agobiada por múltiples cuestionamientos y, sobre todo, por un creciente descrédito.¿A qué se refiere Vázquez Mota con eso de que “la primera condición para enfrentar al crimen organizado es no ser parte de él”?¿Qué intenta hacer creer Rodríguez Prats con “Cortés Mendoza ha aceptado apoyos de origen oscuro”?En tanto los dos militantes panistas no documenten sus dichos quedarán como unos provocadores y patrocinadores de una mayor inestabilidad en tiempos electorales.Es más, lejos de coadyuvar a que las relaciones entre la Federación y el gobierno del estado transiten por rutas de un mejor entendimiento, generan un clima de mayor tensión. ¿Está de acuerdo el presidente Felipe Calderón con esos peligrosos planteamientos?***El viernes próximo visita Zitácuaro el precandidato del PRI el gobierno del estado, Fausto Vallejo Figueroa. Ya se le prepara una masiva recepción en el Centro de Convenciones luego del mediodía. Se espera la asistencia de las estructuras del tricolor en la región, en especial la zitacuarense, la de Ocampo y la de Angangueo.Aunque no se menciona oficialmente, uno de los objetivos del alcalde moreliano con licencia será de impulsar el consenso de las diferentes corrientes al interior del tricolor para llegar a candidaturas de unidad, tanto para presidentes municipales como diputados locales.Vallejo Figueroa está plenamente convencido de que el método utilizado para alcanzar la precandidatura al Solio de Ocampo es la mejor vía para recuperar para el tricolor el poder perdido hace casi una década ante el perredista Lázaro Cárdenas Batel.A pesar de que en Zitácuaro los grupos priístas aún no armonizan puntos de vista e intereses, las cabezas de las principales corrientes están convencidas de que la unidad y los consensos serán fundamentales para mantener la alcaldía y la diputación para el partido.Si ese ambiente es real, consideran fuentes cercanas a Vallejo Figueroa, la tarea no será difícil y en cuestión de semanas el tricolor podría tener candidatos competitivos y que aseguren una victoria.Como preludio a la visita a Zitácuaro, Vallejo Figueroa recibió un trato generoso y sin ningún resentimiento de los integrantes de la CNOP, en especial de Ascensión Orihuela Bárcena, secretario ejecutivo del CEN de dicha agrupación.Palabras más, palabras menos, el principal promotor de las aspiraciones de Víctor Silva Tejeda pidió al precandidato, en una reunión en Morelia con agremiados de la CNOP, que encabece la lucha por los priístas con esa gran dignidad que le caracteriza con miras a recuperar el Solio de Ocampo.Una primera lectura sobre el posicionamiento de Orihuela Bárcena es que Vallejo Figueroa avanza rápidamente en la consolidación de la unidad del tricolor para encarar el reto de dos fuerzas –PAN y PRD- que tendrán, quiérase o no reconocerse, el respaldo de los poderes estatal y federal.***La caída de Jesús Méndez Vargas, el Chango Méndez, se comenzó a perfilar desde finales de mayo, con la respuesta de las fuerzas policiales federales al ataque contra un helicóptero de la PF en Apatzingán.En los trabajos para localizar a los agresores se pudo conocer el área de movilización del líder de La Familia Michoacana, que utilizaba caravanas de 20 a 30 vehículos para moverse en Apatzingán y en Lázaro Cárdenas.Cabe mencionar que el ataque contra la aeronave, el 25 de mayo pasado, fue con un fusil antiaéreo Barret, calibre.50, cuyas balas afectaron uno de los dos motores y lograron bajarla.Esos hechos permitieron a la SSPF fortalecer el trabajo de investigación, inteligencia y contra inteligencia, y detener a los responsables del ataque tras una operación que también dejó más de una docena de delincuentes muertos en la zona limítrofe de Michoacán y Jalisco.Aunque algunos analistas sostienen que la división al interior de La Familia Michoacana empezó con la muerte de Nazario Moreno, El Chayo, la misma SSPF consignó en agosto de 2010 que El Chango Méndez ya disputaba el control al líder espiritual de la agrupación.El Chango Méndez, indica el análisis, era muy conflictivo y agresivo y tenía ideales de expansión a nivel internacional, con lo cual no estaban de acuerdo tanto El Chayo como los otros líderes del cártel.Así las cosas, la desaparición de Nazario Moreno, en diciembre del año pasado, precipitó la escisión y meses después Enrique "La Chiva" Plancarte y Servando "La Tuta" Gómez formaron Los Caballeros Templarios, de acuerdo con la consultoría Stratfor.Sin duda, la captura de El Chango Méndez, el martes en Aguascalientes, es un fuerte golpe a La Familia Michoacana, como presumieron el presidente Felipe Calderón a través de su cuenta en Twitter y Alejandro Poiré, vocero gubernamental en materia de seguridad, en conferencia de prensa.Sin embargo, es muy difícil creerle al segundo cuando agrega “…con esta captura se destruye lo que quedaba de esa estructura de mando".Dice Pablo Ordaz en el diario español El País: “Cuando un capo cae, ya hay dos -o tres- cargando sus armas para sustituirle”No hay que olvidar, además, que en sus mejores momentos, La Familia llegó a operar en 87 de los 113 municipios de Michoacán.Hasta el momento, ningún experto en temas de delincuencia organizada se ha atrevido a sostener que la caída de tres de los seis mandos que fundaron La Familia Michoacana –El Chango Méndez, Nazario Moreno y Arnoldo Rueda Medina, "La Minsa"- haya supuesto también un debilitamiento de las operaciones del cártel, un cártel que, por cierto y de acuerdo con Stratfor y fuentes policiales federales mexicanas, "va más allá del narcotráfico o la extorsión. Aspira a sustituir al Estado".

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